Las apuestas en línea, conocidas en Brasil como “bets”, se han convertido en un fenómeno creciente en el país. Como resultado, muchos apostadores están perdiendo dinero, y cada vez es más común que los trabajadores recurran a préstamos para pagar deudas y cubrir gastos básicos.
Todos buscan tener suerte, y apostar no es un problema en sí mismo. En el intento de ganar dinero rápido, las personas recurren a bolsas de apuestas, loterías y juegos de azar. Sin embargo, cuando el hábito de apostar se sale de control y empieza a perjudicar la vida de la persona, se desarrolla una afección conocida como ludopatía.
Las casas de apuestas prometen grandes recompensas, y cuanto mayor es el riesgo, mayor es el monto que se puede ganar. Por eso, estas plataformas fomentan la lógica de intentar recuperar el dinero perdido haciendo una nueva apuesta, esta vez de mayor riesgo.
Este ciclo de apuestas, pérdidas y ganancias lleva a la persona a un camino de obsesión, en el que cada vez se exige más dinero, más preocupación y más desgaste mental, lo que en muchos casos deriva en un estado de adicción.
Las apuestas pueden ser un factor de deterioro de la salud mental más poderoso de lo que se imagina. Para Paulo Jelihovschi, psicólogo y líder de personas y trayectorias en Abrasel, las apuestas llevan a la persona a un ciclo de ansiedad que va más allá de lo individual y también impacta en el plano social. “La persona mentalmente saturada por el juego no logra realizar sus tareas cotidianas, no logra mantener la atención y termina viviendo en un estado de agotamiento constante”, comenta el psicólogo.
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Las apuestas en Brasil
Según Datafolha, más de 32 millones de brasileños afirman apostar o haber apostado alguna vez. El estudio también señala una gran presencia social y geográfica de estas apuestas: personas de todas las clases sociales y regiones destinan parte de sus ingresos a apuestas inciertas.
Sin embargo, según una encuesta realizada por AGP Pesquisas —publicada en el periódicoFolha de São Paulo—, el fenómeno es más común entre los jóvenes y los hombres. Entre las personas de 16 a 24 años, casi un tercio (30%) ya ha apostado, siendo un 21% hombres y un 9% mujeres. En promedio, los brasileños gastan R$263 al mes en sitios de apuestas. En un principio, estas cifras no revelan toda la profundidad del problema, pero miles de personas se han endeudado y se encuentran en un estado de adicción a causa de los juegos de azar.
Efectos psicológicos y emocionales de las apuestas
Desde el punto de vista político y social, las apuestas deportivas profundizan las desigualdades sociales y económicas ya existentes. Las personas de bajos ingresos son las más vulnerables al atractivo de las apuestas como una promesa ilusoria de prosperidad rápida. Este ciclo de explotación se agrava por la falta de una regulación estricta y por la promoción agresiva de las apuestas, que convierten la desesperación económica en un negocio rentable.
Los efectos económicos de la ludopatía son profundos y de gran alcance, y reflejan un problema social relevante que afecta no solo a las personas, sino también a sus familias y comunidades. La compulsión por apostar lleva a muchos trabajadores a un endeudamiento severo, al destinar sus ingresos a los juegos de azar en lugar de cubrir necesidades básicas. La caída de la productividad y el aumento del ausentismo son consecuencias directas de la ludopatía en el entorno laboral, afectando la rentabilidad y la sostenibilidad de las empresas.
Además, las personas afectadas por esta adicción suelen necesitar tratamiento psicológico y médico, muchas veces financiado con recursos públicos. Esto demuestra que la ludopatía es un problema que va más allá del ámbito individual, convirtiéndose en un asunto de interés público que exige políticas eficaces de prevención y tratamiento para proteger a los más vulnerables y reducir los daños sociales y económicos causados por este comportamiento compulsivo.
Una trayectoria hacia la obsesión*
*Los nombres de las personas y empresas mencionadas fueron cambiados para proteger su identidad.
Los mecanismos de los juegos de azar, entre los que se incluyen las apuestas deportivas, están diseñados de forma que llevan al apostador por un camino de compulsión. Las personas se vuelven cada vez más dependientes de estos juegos, y las consecuencias sociales son variadas. Algunas pierden productividad y caen en el agotamiento. En otros casos, sin embargo, ocurren situaciones aún peores, como le pasó a Marco Antônio, propietario de Oficina da Pizza, quien vio a una de sus empleadas caer en tal grado de obsesión que llegó a robar a su negocio.
“Era una empleada que se esforzaba por la empresa, hacía lo que había que hacer. En los últimos tiempos, con la aparición del Tigrinho [una aplicación de apuestas], empezó a jugar y a pedir adelantos de sueldo. [...] Llegó al punto de recibir menos de la mitad de lo que le correspondía en el mes. A veces pedía dos o tres veces por semana.”
“En mayo le di vacaciones e instalé una cámara oculta que apuntaba al TPV (terminal punto de venta). Cuando volvió, la primera venta que hizo fue una venta fraudulenta en la que simuló el registro de la venta y se quedó con el dinero. Entonces le pregunté por su sueldo y me dijo que todo se lo gastaba en el tigrinho. Así que la despedí con causa justificada”, compartió el empresario.
Estos ejemplos muestran la gravedad del problema y los efectos profundos que las apuestas pueden tener en la vida personal y profesional de las personas. La compulsión por apostar afecta negativamente el ambiente laboral y la relación entre empleadores y empleados.
Prevención e intervención en el lugar de trabajo
Situaciones como la relatada por Marco Antônio forman parte de la rutina de los empresarios en la actualidad. Saber manejar este escenario exige atención y seriedad por parte de los empresarios. Por eso, es fundamental que exista un acercamiento entre el empleador y el empleado.
La mirada atenta del empresario es fundamental para detectar tendencias de comportamiento y actuar de forma preventiva, evitando que sus empleados pierdan el enfoque y la productividad. Así fue como Lula Fylho, empresario de Casa de Juja, un atelier gastronómico en São Luís, decidió actuar antes de que la ludopatía se convirtiera en un problema dentro de su empresa.
El empresario cuenta que notó que algunos empleados pasaban buena parte de la jornada con el celular apostando, algunos se quedaban despiertos toda la noche y, como resultado, llegaban cansados y con poca productividad al trabajo. Por eso, para evitar perder a esos empleados por la adicción, decidió recurrir a la psicóloga de la empresa antes de empezar a autorizar adelantos de sueldo.
La solución fue organizar rondas de conversación, junto con la psicóloga, para realizar una intervención puntual. En ellas se abordó la salud mental, la salud financiera y otras consecuencias que las apuestas sin control pueden generar tanto para la persona como para la empresa. El empresario cuenta que, desde entonces, no ha tenido problemas con sus empleados.
Acciones como la de Lula Fylho pueden ser buenos ejemplos en la gestión de personas, ya que, al notar que sus empleados podían caer en la obsesión de las apuestas, tomó medidas preventivas. Las intervenciones puntuales son una buena forma de actuar para mantener un ambiente de trabajo saludable y productivo.
* Este texto fue elaborado por Lucas Machado, líder de la Agencia de Noticias de Abrasel