Brasil alcanzó un hito expresivo en 2024 con la apertura de 2,8 millones de pequeñas empresas, según datos de la Receita Federal. Entre microemprendedores individuales (MEI), microempresas y empresas de pequeño porte, el sector de servicios se destacó, siendo responsable del 61% de las nuevas aperturas, totalizando 1,7 millones de CNPJ. Ese sector engloba segmentos como bares, restaurantes y otros negocios orientados a la experiencia y el consumo.
El economista Fabrício Leite señala que el contexto económico del país influyó directamente en ese desempeño. “La reducción en las tasas de desempleo y el aumento de los ingresos permitieron a las personas consumir más, incluso en servicios como bares y restaurantes. Eso también dio seguridad a muchos emprendedores para formalizarse e invertir en nuevos negocios”, afirma.
Sin embargo, los desafíos todavía son marcados para quien decide emprender. Huedson Miguel, propietario de Meats Cerveja e Churrasco, en Rio Grande do Norte, destaca la dificultad de encontrar mano de obra calificada.
“El mayor dolor de cabeza hoy es la mano de obra, que muchas veces es desinteresada y descalificada. Para quien está empezando, encontrar profesionales comprometidos es crucial. Además, costos como el alquiler son altos y demandan planificación financiera”, explica Huedson.
Los MEI siguen siendo protagonistas del emprendimiento brasileño, representando el 78% de las nuevas empresas en 2024. Ese número refleja tanto el aumento de la formalización como los esfuerzos del gobierno por simplificar procesos e incentivar los pequeños negocios.
“Muchas personas que trabajaban de forma autónoma ahora ven ventajas en legalizarse, lo que no solo fortalece la economía, sino que también aumenta la recaudación de impuestos”, analiza Leite.
A pesar del crecimiento, los especialistas sugieren cautela. El ritmo de apertura de nuevos negocios depende del mantenimiento de la estabilidad económica y de políticas públicas que estimulen el consumo y la producción.
“Si el ambiente político y económico continúa favorable, la tendencia es que esa expansión siga en los próximos años. Sin embargo, la volatilidad política puede impactar negativamente ese escenario, como ya vimos en otros momentos de nuestra historia”, pondera el economista.
Para los nuevos emprendedores, Huedson refuerza la importancia de la planificación y del foco en la calidad del producto. “Es fundamental apostar por la automatización, elegir puntos estratégicos y ofrecer algo diferenciado. El consumidor busca experiencias, y una buena atención aliada a un producto de calidad puede garantizar el éxito, incluso en un mercado competitivo.”
Con 2024 marcado por números positivos, el emprendimiento sigue siendo una fuerza motriz de la economía brasileña. Sin embargo, los desafíos estructurales, como la calificación profesional y los altos costos operativos, refuerzan la necesidad de estrategias sólidas para garantizar que los pequeños negocios prosperen y contribuyan al desarrollo del país.