El Día del Churrasco, celebrado el 24 de abril, fortalece la tradición brasileña, mientras el sector de alimentación fuera del hogar ajusta ofertas y experiencias al consumidor
Celebrado el 24 de abril, el Día del Churrasco evidencia la relevancia de una de las principales tradiciones gastronómicas de Brasil. Con raíces en Rio Grande do Sul, la fecha fue instituida por la ley estatal 11.929, de 2003, que también reconoce el churrasco al estilo gaúcho como plato típico del estado.
En todo el país, la práctica sigue asociada a la convivencia y al compartir, al mismo tiempo que pasa por adaptaciones en el sector de alimentación fuera del hogar.
Tradición gaúcha y evolución del menú
Con 90 años de historia, el Restaurante e Churrascaria Santo Antônio, en Porto Alegre (RS), mantiene la preparación tradicional de las carnes en parrilla a carbón, con cortes servidos a la carta, con origen en el ganado gaúcho.
El gerente Fabrício Kuhn explica que el restaurante busca equilibrar tradición e innovación en el menú. “Estamos siempre atentos a las tendencias del mercado y buscamos aliarlas con la casa sin nunca perder la tradición que nos trajo hasta aquí. Nos hemos enfocado en proteínas, preparaciones low carb y algunos platos que se adecuen al público vegano/vegetariano”, revela Fabrício.
Entre los cortes más buscados están el entrecot y el asado de tira, además de la costilla preparada al espeto, manteniendo rasgos característicos de la cocina regional.
El consumo en transformación
Cambios en el comportamiento del consumidor también han impactado el sector. Un relevamiento de Abrasel – Asociación de Bares y Restaurantes realizado con empresarios de todo Brasil indica que el 61% ya percibe alteraciones graduales en el consumo, asociadas al uso de medicamentos para adelgazar, como Ozempic y Mounjaro.
Esos cambios han incentivado a los establecimientos a ofrecer alternativas más flexibles, como porciones reducidas y opciones para compartir.
En la churrascaría Baita Boi, en Cruz das Almas (BA), la estrategia ha sido apostar por la experiencia colectiva en la mesa. “Cuando el churrasco deja de ser algo simple y pasa a ser tratado con técnica, respeto al producto e identidad cultural, el cliente se conecta de forma más profunda, y eso genera recurrencia, memoria y fideliza”, afirma Luiz.
Regionalismo e identidad
La valorización de elementos regionales también gana espacio. En Baita Boi, técnicas como el ahumado se utilizan para reforzar la identidad local y agregar valor a la experiencia gastronómica. “El humo no es solo técnica, es memoria. Carga historia. En nuestro caso, traduce el Recôncavo Baiano — un territorio que siempre tuvo una relación muy fuerte con el fuego, con el tiempo y con el sabor construido de forma artesanal”, revela él.
Los acompañamientos también siguen esa línea, con relecturas que dialogan con la cultura regional. “Estamos valorizando acompañamientos que dialogan con nuestra cultura, pero con una lectura más gastronómica — verduras a la brasa, salsas de autor, combinaciones que no solo acompañan, sino que completan la experiencia”, destaca Luiz.
Preferencias regionales en el consumo
En Campo Grande (MS), la Manura Churrascaria e Cozinha Árabe adapta su oferta al perfil local. Según el propietario Munir Saad Júnior, el modelo de rodízio es el preferido de los clientes. “El campograndense, el surmatogrossense, tiene una preferencia por el rodízio”, afirma él.
El restaurante ofrece más de 20 cortes, con destaque para la picanha, responsable del 30% de las ventas mensuales, seguida por el cupim, servido en diferentes versiones, incluyendo preparaciones tradicionales y relecturas regionales.
Entre tradición e innovación, el churrasco sigue como elemento central en la cultura gastronómica brasileña. Al incorporar nuevas estrategias, valorizar identidades regionales y adaptarse al comportamiento del consumidor, bares y restaurantes mantienen viva la práctica de compartir en la mesa, característica marcada de este tipo de experiencia.