Los dueños de bares y restaurantes vienen experimentando una nueva realidad en cuanto al comportamiento del consumidor. Bebidas sin alcohol se consumen cada vez más en Brasil.
Prueba de ello es que las ventas de cervezas sin alcohol superaron los 480 millones de litros, lo que representa un crecimiento del 24% respecto a 2022, según la Asociación de Supermercados de Río de Janeiro (ASSERJ), con datos de Euromonitor International.
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Quien percibe este cambio es Tolentino Neto, propietario del restaurante Marido na Cozinha, en Cuiabá, Mato Grosso. “Primero, por la ley actual de tolerancia cero al alcohol para quien conduce. Cuando viene una pareja, siempre hay un conductor designado. Entonces, ese conductor suele pedir una bebida sin alcohol”, comenta.
También cuenta cómo los más jóvenes ven el exceso de bebidas alcohólicas. “Veo que los jóvenes fuman menos y evitan el consumo de alcohol. Buscan calidad de vida, buscan longevidad. Creo que ese es un factor que influye en la venta de bebidas sin alcohol”, agrega.
Quien coincide con este nuevo momento para los clientes de bares y restaurantes es Alan Marcondes, socio administrador de Bacco Destilados, en Mato Grosso. “El mercado de bebidas alcohólicas en general ya viene migrando hacia las versiones sin alcohol, dada la creciente demanda de los consumidores, y con los destilados no es diferente”, analiza.
Para él, la aceptación del público hacia las bebidas sin alcohol ha sido muy buena, incluso más rápida de lo que esperaba. “Hay una demanda reprimida cuyo tamaño ni siquiera conocemos”, dice Alan.
Alan también revela que el sector de alimentos fuera del hogar ya se ha adaptado a esta demanda. “Muchos establecimientos ya tienen una carta con versiones de bebidas sin alcohol. Los tragos sin alcohol suelen prepararse con jarabes y jugos. Con los destilados sin alcohol, ofrecemos una nueva gama de sabores y opciones para atender esta demanda y sorprender a los clientes”, concluye.
El mercado de bebidas sin alcohol, antes visto como un nicho, ahora se consolida como una opción fuerte en bares y restaurantes. Las generaciones más jóvenes, especialmente quienes nacieron a partir de 2000, han sido protagonistas de este cambio, adoptando hábitos más saludables y reduciendo el consumo de alcohol en busca de una mejor calidad de vida.
Esto ha llevado a los establecimientos a innovar en sus cartas de bebidas, con opciones variadas que responden tanto a esta demanda de salud como a la obligatoriedad de la ley seca.
Además, esta tendencia representa una oportunidad de expansión para el sector, que ve en las bebidas sin alcohol no solo una alternativa, sino también una nueva forma de fidelizar y atraer a un público más consciente y preocupado por el bienestar.