Los bares de blues preservan la tradición musical en Brasil
Locales especializados apuestan por experiencias íntimas, cultura musical e identidad propia
En medio de la rutina acelerada de las grandes ciudades y el crecimiento de bares orientados a la música comercial, algunos locales siguen apostando por una propuesta más íntima, basada en la experiencia musical. Con decoración temática, shows en vivo y un público fiel, los bares especializados en blues han mantenido viva una escena cultural que atraviesa generaciones y convierte el consumo en una experiencia más contemplativa .
Más que simplemente escuchar música, ir a un bar de blues significa sumergirse en un universo cultural propio. Con referencias a Estados Unidos, estos locales recrean la historia del género al crear espacios que se alejan de lo tradicional.
El blues como experiencia e identidad
En Río de Janeiro, el Mississippi Delta Blues Bar construyó su identidad inspirándose en los tradicionales “juke joints” del sur de Estados Unidos, locales históricos conocidos por reunir música, comida y convivencia en torno al blues. La decoración se basa en las experiencias personales del propietario, Toyo Bagoso, quien viajó varias veces a Mississippi para conocer de cerca la cultura ligada a este género musical.
Según el empresario, el objetivo siempre fue crear un ambiente que transmitiera la historia del blues al público brasileño. “Es un local centrado en la historia del blues. Todo el universo de la casa, la decoración, la idea, vienen de los juke joints estadounidenses. En Irlanda e Inglaterra se llaman pubs; en el sur de Estados Unidos son los juke joints”, revela Toyo.
Aunque el foco esté en el blues, el local también deja espacio en su programación para otros géneros musicales. “Nos abrimos a otros estilos que comparten el mismo origen musical, como el classic rock, el soul, el folk, la salsa, el forró y el samba. Lo que evitamos son las bandas de pop rock y la música comercial en general”, revela Toyo.
Y por estar en Río de Janeiro, el local también incorpora referencias de la cultura brasileña a su programación e identidad. “Intentamos usar la cultura brasileña y, como estamos en Río de Janeiro, cuna del samba, le damos mucho protagonismo al género”, explica Toyo.
La cultura del blues más allá de la música
En Ponta Grossa, en el estado de Paraná, el Garage Jazz and Blues nació hace 13 años a partir de la pasión de su propietario, Sérgio Petrochinski, por ambos estilos musicales. La propuesta es crear una atmósfera orientada a la apreciación musical y la convivencia, más reservada, con predominio de música ambiental y presentaciones en vivo pensadas para un público que busca tranquilidad.
Sérgio cuenta que el Garage trabaja con bandas que tocan los clásicos del blues y, siempre que es posible, con nuevos artistas. “Abrimos las puertas a los artistas que vienen aquí, siempre que muestren un trabajo que encaje con el local”, destaca. La elección de todas las atracciones, sin excepción, debe seguir el perfil íntimo que propone el establecimiento. “Si es un grupo con una voz o una sonoridad muy alta, ya no encaja aquí, porque nuestra propuesta es otra”, afirma Sérgio.
Un público fiel mantiene viva la escena
Aunque el blues no se considere un género de gran atractivo comercial en Brasil, los bares especializados logran mantener un público habitual y construir comunidades en torno a la música. Sérgio Petrochinski cuenta que los clientes del Garage son más “maduros”, en su mayoría personas de más de 40 años.
El perfil del público es el mismo en el Mississippi Delta Blues Bar, formado en su mayoría por consumidores de más edad y parejas que buscan cenar mientras disfrutan de las presentaciones musicales. “El público que frecuenta la casa es un público mayor; muchas parejas vienen a cenar y ver los shows, pero también hay un movimiento de gente más joven que viene y nos sorprende”, afirma Toyo Bagoso.
Para atraer a los más jóvenes, los bares han apostado por artistas emergentes y otros estilos musicales, como la MPB en voz y guitarra. Al combinar música, gastronomía e identidad cultural, los bares de blues siguen ocupando un lugar importante en la vida nocturna brasileña. Más que lugares para escuchar música, se consolidan como espacios de encuentro, descubrimiento y valoración de un género que sigue atravesando generaciones.